Convertirse en un zombi

Un zombi, también llamado “muerto viviente”, es una criatura que, según la creencia popular, puede encontrarse en un cementerio. Se trata de un cadáver que ha sido devuelto a la vida. En este contexto, los practicantes del Vudú —hechiceros o brujas que practican magia negra— tendrían el poder de crear zombis. Esta creencia, originaria de África Occidental y África Austral, también está extendida en las islas del Caribe.
Los zombis estarían bajo el control de un practicante de vudú, que los mantiene en un estado cercano al trance y los obliga a obedecer sus órdenes.
Muchas leyendas africanas hablan de la presencia de zombis. Una historia cuenta que existe un tren lleno de estas criaturas aterradoras que circula sin rumbo. Desde lejos parece transportar personas normales, pero si alguien sube a bordo durante la noche, es arrojado fuera del tren y queda vagando por el desierto… o se transforma en zombi.
El investigador canadiense Wade Davis llevó a cabo estudios sobre zombis en la década de 1980. Concluyó que estas personas no estaban realmente muertas. Habían sido drogadas y sumidas en un coma profundo, luego declaradas muertas y enterradas. Posteriormente, un practicante de vudú las desenterraba y las “revivía” mediante sustancias alucinógenas. Las víctimas, convencidas de que habían muerto, creían haberse convertido en zombis. Davis descubrió que las sustancias utilizadas provenían del pez globo y de la planta datura.
Así, las leyendas y creencias sobre los zombis siguen vivas hasta hoy, especialmente en el cine, donde se los presenta como seres aterradores, repulsivos, de movimiento lento, casi mudos, que atacan a los humanos en grupo… y los devoran.




